Era mucha la expectación en Madrid ante la visita de Guitar Wolf y tal y como merecían la sala Taboó acabó llenándose a reventar... Pero empecemos por el principio. Los chicos de Guitar Wolf llegaron tarde a la prueba de sonido, pero con su sonrisa no tardaron en ganarse la simpatía de los allí presentes que llevaban esperándoles casi dos horas. La prueba (que arrancó con un enorme eructo del bajista) transcurrió entre las ovaciones de los cachondos mentales de los Chingaleros ante el asombro de los simpáticos nipones. Los pobres sonreían, pero mucho nos tememos que no supieron diferenciar si se trataba de una broma o de una arraigada costumbre de los lugareños.

Incluso antes de probar sus instrumentos los tres japos se habían maqueado un poco, Billy (bajista) salió repeinado luciendo sus brazos completamente tatuados al más puro estilo yakuza. Como auténtico frontman que es, Seiji (guitarrista) no se despegó de sus gafas de sol ni un solo segundo en toda la noche y Toru (batería) atusaba su rebelde tupé cada poco tiempo. Dejaron claro que viven intensamente el rock y que permanecen metidos en su papel durante las 24 horas del día. En cualquier caso, a estos tipos duros les pudo la emoción cuando tuvieron en sus manos las copias en vinilo de su flamante nuevo trabajo, “UFO Romantics”. Surrealista fue vivir en directo el intento de entrevista que efectuaron dos incautos periodistas.

Con una sonrisa de oreja a oreja y asintiendo despachaban las preguntas con respuestas monosilábicas en un inglés macarrónico. El colmo llegó cuando a la pregunta “¿Cuál es vuestra ciudad favorita para el rock?” respondieron con un jovial “Johnny Thunders” a coro. La carcajada fue monumental y acababan de dejar claro que del único modo que podrían defender sus argumentos sería sobre el escenario.
En la cena compartieron caldos y frutos del mar con el orondo promotorlocal. Turmix estaba empeñado en convencerles en que España era el mejor productor de pescado del mundo... después de Japón, claro.


En cualquier caso las gambitas fueron devoradas con auténtica devoción por los muy condenados mientras le daban con ganas a la cerveza y al ribeiro. Billy estaba empeñado en “conocer” a alguna chica española. Mientras tanto, Chingaleros ya habían calentado al personal con su disparatado show y Los Perros se hacían con el mando desde el escenario con su high energy pasado de rosca. Abrieron con su poderoso “Rockeros” y presentaron buena parte de los temas de su nuevo trabajo: “Live At The Star Club”, grabado en los míticos estudios londinenses Toe Rag a las ordenes de Liam Watson. Fueron cayendo “In The Laufhaus”, “The Kids Are Alright”, “Chinese R&R” y “Morning Flames” entre otras. El respetable respondió muy positivamente ante el cafrerio levantino, pero los protagonistas de la noche eran otros…

Guitar Wolf saltaron al escenario totalmente vestidos de cuero y con el primer acorde hiperdistorsionado quedó claro que esa noche descargaría una antológica tormenta sónica. La fama de depredadores del rock les precedía y tras sus gafas de sol escondían los ojos rasgados de unos samuráis que utilizan sus instrumentos a modo de katana cuando están sobre el escenario. El público desmadrado adquirió un protagonismo especial y el brutal pogo enardeció a Seiji, que había saltado al escenario visiblemente afectado por el ribeiro. Las canciones de “UFO Romantics” fueron el núcleo de un compacto set que se cerró con tres antológicas versiones: “(I Can’t Get No) Satisfaction” de los Stones, “Kick Out The Jams” de MC5 y “Rumble” de su ídolo Link Wray. Los bises eran obligados y los kamikazes salieron al escenario sin sus cazadoras. La comunión entre sus fans y la banda creció hasta límites insospechados, de modo que al final eran unos incontrolados cavernícolas del público los que se aferraron al micro para cantar buena parte de las canciones mientras Seiji rodaba por el suelo con su SG y Billy castigaba las cuerdas de su bajo. Impresionante... Sin duda uno de los mejores conciertos de los últimos meses y que el público tardará en olvidar.