|
Era
mucha la expectación en Madrid ante la visita de
Guitar Wolf y tal y como merecían la sala Taboó
acabó llenándose a reventar... Pero empecemos por
el principio. Los chicos de Guitar Wolf llegaron tarde a la prueba
de sonido, pero con su sonrisa no tardaron en ganarse la simpatía
de los allí presentes que llevaban esperándoles casi
dos horas. La prueba (que arrancó con un enorme eructo del
bajista) transcurrió entre las ovaciones de los cachondos
mentales de los Chingaleros ante el asombro de
los simpáticos nipones. Los pobres sonreían, pero
mucho nos tememos que no supieron diferenciar si se trataba de una
broma o de una arraigada costumbre de los lugareños.
Incluso
antes de probar sus instrumentos los tres japos se habían
maqueado un poco, Billy (bajista) salió
repeinado luciendo sus brazos completamente tatuados al más
puro estilo yakuza. Como auténtico frontman que es, Seiji
(guitarrista) no se despegó de sus gafas de sol ni un solo
segundo en toda la noche y Toru (batería)
atusaba su rebelde tupé cada poco tiempo. Dejaron claro que
viven intensamente el rock y que permanecen metidos en su papel
durante las 24 horas del día. En cualquier caso, a estos
tipos duros les pudo la emoción cuando tuvieron en sus manos
las copias en vinilo de su flamante nuevo trabajo, “UFO
Romantics”. Surrealista fue vivir en directo el intento
de entrevista que efectuaron dos incautos periodistas.
Con una sonrisa de oreja a oreja y asintiendo despachaban las preguntas
con respuestas monosilábicas en un inglés macarrónico.
El colmo llegó cuando a la pregunta “¿Cuál
es vuestra ciudad favorita para el rock?” respondieron con
un jovial “Johnny Thunders” a coro. La carcajada fue
monumental y acababan de dejar claro que del único modo que
podrían defender sus argumentos sería sobre el escenario.
En
la cena compartieron caldos y frutos del mar con el orondo promotorlocal.
Turmix estaba empeñado en convencerles en que España
era el mejor productor de pescado del mundo... después de
Japón, claro.
|