"Jeffrey Lee Pierce es Dios para mí
y es mi mayor influencia, estoy seguro de que nunca habría
hecho música siquiera sin su ejemplo... Cuando oí
por primera vez a
The Gun Club, fue una de las
primeras cosas que me dijo algo importante” –
MARK LANEGAN
Jeffrey Lee Pierce – entusiasta del reggae, adicto a la
heroína y antiguo presidente del club de fans de Blondie-
sufrió una muerte solitaria y deprimente el 31 de marzo
de 1996, tras incontables años de abuso de drogas y alcoholismo.
El por qué de que este hecho importara tanto a tanta gente
tiene su origen en un fantástico disco que su banda The
Gun Club grabó 16 años antes, el magnífico
FIRE OF LOVE. Un furioso, visionario momento en el tiempo
en el que Gun Club atraparon la cruda, chorreante carne del blues
del delta y lo inyectaron con la energía y el fuego de
la escena punk rock de L.A.
Inspirado por bandas como X, Television o The Cramps, se encontró
con Kid Congo Powers (que más tarde tocaría con
Nick Cave y The Cramps) y juntos formaron Creeping Ritual en 1979,
para reformarse pronto como The Gun Club. Pierce era ya un conocido
borracho, exhibicionista, poeta y fan. The Gun Club se convierten
rápidamente en una peligrosa nueva voz en la rueda de la
cultura alternativa de LA. Hacia 1980, Jeffrey Lee había
sido transformado por una profunda reverencia hacia el blues del
delta del Mississippi. The Gun Club hicieron algo más que
rendir un pasajero homenaje: se grabaron en el alma los riffs,
las historias y la actitud de los maestros.
Pierce entró en la tradición gloriosa de los grandes
cantantes de blues, uniendo distintas frases de canciones para
crear otras nuevas. Trazos de Blind Willie Johnson, Blind Lemon
Jefferson o Roberth Johnson pueden encontrarse a lo largo de este
disco de debut, lanzado originalmente en 1981 en la subsidiaria
de Slash, Ruby Records.
Lo que hace de Fire Of Love una brillante y deliciosa escucha
tiempo después de su época es que este abierto homenaje
al blues fue amplificado, inyectado de energía y llevado
a la saturación: en un nuevo estilo que combinaba lo fantasmal
del modelo original con un RÁPIDO, desatado y extremadamente
enérgico ritmo. Las labores de producción de Pat
Burnette contribuyeron a ese sonido: Pat usaba sus estudios Quad-Teck
como un arma, y mezcló algunas de las mejores obras de
la historia musical de Los Angeles (como el “GI” de
los Germs). Sonido que lo inunda todo y el latido crudo y caliente
de los discos hechos para resistir la prueba del tiempo.
Desde la inmensa oscuridad y agresiva sexualidad de “Sex
Beat”, el tema más reconocible de Gun Club, al saludo
fetichista a la compañera de viaje Poison Ivy de The Cramps
en “For The Love Of Ivy”, incluyendo el clásico
infernal “She’s Like Heroin to me”, una obra
maestra de 2 minutos 33 segundos en que todo encaja, “Fire
Of Love” es pura perfección. Nunca volverían
a alcanzar este nivel. Nadie lo haría, tampoco. “Fire
Of Love” destaca entre los más grandes clásicos
de la historia del Rock, y muestra el genio del gran Jeffrey,
cuya embrujada forma de cantar nunca ha sido igualada. Demostró
ser una de los discos más influyentes de los 80, con incontables
músicos declarando su amor por el Club.
No puede ser suficientemente recomendado: este disco es un auténtico
clásico que ha sido criminalmente subvalorado. El inicio
de una leyenda.
Démosle al Diablo la pleitesía que merece por esto,
y pidámosle que cuide bien de Jeffrey.