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EL
GRUPO.
He aquí como cuatro abduccidos pueden perder el tiempo miserablemente.
Después de dos años el tercer larga duración llega al mercado en
el momento menos aconsejable y viable comercialmente. Lo suyo no
es la actitud, ellos no son auténticos, no van de nada, no tienen
buenos amplificadores ni buenos instrumentos...Pero tienen mucha
cara dura...y eso es bueno, pero que muy bueno. ¿Ganas de irritar
y molestar? ¿Ganas de dar la nota?...Puede ser.. La espera siempre
merece la pena porque su punk-subnormal, que no anormal,
sigue vigente en la actualidad, donde la pose predomina y gana interés
en los medios de comunicación. Piolines se atreven en demostrar
que ellos son el auténtico eslabón perdido que nunca encontró Torrebruno
o Teresa Rabal. Parece que están más cerca que nunca de aberrar
a base de píldoras de duración mínima, y de acordes básicos como
el mecanismo de un botijo.
EL OYENTE.
Algunos se preguntarán cómo es posible que estos tipejos pueden
permitirse el lujo de editar un disco, pero que carajo, ellos lucen
con orgullo su música fraudulenta y te avisan a la primera de la
pesadilla que se le avecina al oyente, que probablemente sufra todo
tipo de desvaríos mentales a la primera escucha. Una sensacion de
angustia, mareo, claustrofobia y sobre todo estupidez, son los síntomas
más comunes. Al oyente se le queda cara de besugo y empieza a tartamudear,
algo así como si un adulto retrocediera a su niñez y se hiciera
todas las necesidades encima. El oyente no puede controlar ni reprimir
esos efectos secundarios que son inmediatos e irreversibles.
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