The Beasts of Bourbon hacen honor a su nombre (las bestias del bourbon).
Llevan fermentando casi tanto tiempo como una botella decente del líquido homónimo. Sus explosiones adobadas de espíritu de blues rock toman el prototipo de los Stooges y luchan hasta llevarlo hacia un suelo cubierto de serrín. Como ya sabréis, fue Australia el país que pareció coger el modelo Detroit y echar a correr con él dando patadas y gritando. La fraternidad musical de las antípodas reivindica en cierto modo haber propuesto romper ese particular código genético e infundirlo con algo peculiar a ese continente.
Wikipedia dice de su música “trata a menudo sobre temas de depravación, morbo, desesperación, abuso de drogas y violencia”. La música que emerge de esta combinación de extremos ofrece una peculiar redención para el oyente (y en este caso, espectador).
Para mi, este grupo personifica lo que podrían ser The Birthday Party sobre el papel. En mi opinión, la pandilla de Cave nunca hizo el ruido que otra gente parecía escuchar. Ahora puede que eso se considere un sacrilegio en ciertos ámbitos pero yo simplemente lo digo tal como lo oigo. No hay exceso de grasa en lo que hacen estos tipos, pero si abundante exceso.
Hay confianza y casi proyección de sabiduría escénica en su obra. Su sórdida gracia y golpe fuerte recuerda los enlodados INXS (no hay ningún juego de palabras intencionado con inxs-exceso) y para ser sinceros, no sé porqué no llegaron a atraer a ese tipo de público. En la superficie, es todo bastante tradicional pero si se araña tan sólo un nanómetro más profundo se encuentra una calidad psico-chamanístico al pavoneo de Tex Perkin. Algo parecido al predicador de Robert Mitchum en “La Noche del Cazador”. La versión que hacen BOB del “Ride On” de AC/DC es casi un himno. En otras ocasiones hay ráfagas de Lux Interior canalizando a Paul Rodgers e incluso Joe Cocker con la banda ofreciendo el perfecto contra-lastre de jams fritos sureños geográficamente desmembrados y garage riffola.
Este concierto en la sala Copérnico, es el compañero audio-visual del álbum en directo que edita Munster, “Low Life” que se grabó en el internacionalmente famoso Tote Hotel, directo desde Collingwood, Melbourne en los salvajes tiempos de 2003. Contiene un set que incluye material de esa época y más. Gruñidor y lascivo, no te pierdas la versión del “Let’s Get Funky” de Hound Dog Taylor que es absolutamente licantrópica. Esto, por si no lo sabías, tiene algo que ver con los hombres lobos.
Además, en este ingenioso pequeño disco hay también un montón de vídeo clips en distintos conciertos a lo largo de la carrera de la banda. No hay que olvidar que tipos como Kim Salmon (Scientists, Surrealists) y James Baker (Hoodoo Gurus, Dubrovniks) han sido ex-alumnos a lo largo de los años.
Las Bestias dispensan una potente, (no) bonita, poción que te puede dejar un poco sin aliento. Yo nunca los vi en directo pero ahora tengo el virus y esto funciona lo tengas o no. Esto no es algo sobre lo que se pueda teorizar o explicar. Viene de algo primal que debe sentirse, piensa en placas tectónicas de cambio.
Se aconseja a los pusilánimes saltarse este, pero cualquiera con un asomo de un (Spencer) Jones por un gota sónica de lo duro o tres, debería arrastrarse hasta el bar. Pon el sonido de tu TV para aturdir y déjate transportar. Tus vecinos no te lo agradecerán pero es todo parte de la experiencia. Los miembros del grupo han ido llegando y marchando a lo largo de los años pero la visión borrosa está intacta. Estos viejos estadistas de descendencia australiana tienen escaso respeto por cualquier cosa que no sea intensificar todo excepcionalmente al máximo. Un gran country un poco retorcido, un acicalado de rock’n’roll incluso mayor. Esta es una predisposición que merece celebrarse. Para citar (al contrario) una vieja canción de los Scots, “puedes tomar la carretera principal (el camino del éxito)” si quieres pero en esta ocasión yo probaré mi suerte con la ruta “Low (baja, secundaria)”.
Puede que estéis en Escocia “antes que yo” pero yo me divertiré junto a mis hermanos y hermanas españoles y australianos. ¿Es aquel de allí uno de los dragones?
Lindsay Hutton
The Next Big Thing
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