Nikki Sudden, nacido en 1956 bajo el nombre de Adrian Godfrey, murió en Nueva York en la noche del 26 de marzo de 2006 al final de una gira norteamericana. Como buen trovador errante y prolífico compositor, Nikki continuó girando y grabando regularmente hasta el momento de su inesperada y llorada muerte.
“The Truth Doesn’t Matter” (‘La verdad no importa’) es el último disco de Nikki Sudden. Completado tan sólo una semana antes de la gira americana empezada en marzo, no podría ser un canto del cisne más inspirado, de parte de un hombre cuya vida personal y vida rock’n’rollera no tenían fronteras. Nikki resplandecía de excitación mientras volaba a través del Atlántico para esa última gira americana: no sólo estaba preparado para tocar, además estaba muy satisfecho con el nuevo disco que tenía en la recámara, y encima acababa de completar su autobiografía. Si los muy aprovechados 49 años de Nikki, incluyendo 30 años publicando música, pudieran haberse resumido de alguna manera, de alguna forma concreta; sin duda el resumen perfecto lo constituían esos dos documentos que llevaba bajo el brazo: un disco compacto y un manuscrito. Aunque tengamos que esperar un poco más para este último, ya podemos deleitarnos con la magia del primero.
Dejando todo sentimentalismo al margen, hay que decir que “The Truth Doesn’t Matter” es el mejor disco que Nikki ha hecho en más de 20 años. Pero sabiendo que Nikki no era de los que dejan los sentimientos al margen, es preciso sumergirse de lleno en ellos y asegurar que este es el mejor disco de la carrera de Nikki. Grabado en Berlín a finales de 2005, el disco se compuso en base a una rigurosa dieta del Marc Bolan de su última época, el honky blues rollingstoniano, el R&B de raigambre de Bobby Womack y las recopilaciones de disco de los 70 (con repetidas dosis de Isley Brothers). Aunque las 15 canciones del disco muestran estas influencias, lo que sobre todo reflejan es el extravagante y entrañable personaje que creó un hombre que parecía venir de otra época: un poeta cuya pasión por la palabra escrita y el placer que sentía expresándola de múltiples formas fueron los objetivos a los que consagró su vida entera. Este disco es una celebración de la música y la amistad, y rezuma del amor de Nikki por la vida. Escucha con atención y puedes escuchar el galope resonando en la cabeza de Nikki en la coda “All This Buttoning and Unbuttoning”. Disfruta. Él lo hizo. |
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